18 de marzo de 2017

Gaudí Exhibition Centre. Museo Diocesano (Barcelona, España, Mar 2017)

Gaudí Exhibition Centre es una exposición permanente en el Museo Diocesano de Barcelona que se adentra en la personalidad del arquitecto para intentar entender mejor su mente mística y creatividad ilimitada que le llevaron a crear una obra única. La exposición es un recorrido por el arte que le inspiró y algunas maquetas y reproducciones, e incluye una experiencia de realidad virtual donde podemos ver al genio en la cripta de la Colonia Güell. 


26 de febrero de 2017

El Sahara: Ergg Chabee Merzouga (Marruecos, Feb 2017)

Uno de los tantísimos artistas que se enamoraron del encanto y las arenas marroquíes fue el novelista estadounidense Paul Bowles (1910-1999). La mayor parte de sus novelas y relatos tienen a Marruecos como escenario y muestran la lucha de poder entre el urbanismo occidental y la vida en los desiertos africanos. Aunque he leído por ahi que fue muy criticado porque nunca abandonó su mirada colonialista para con los locales, su libros y las películas realizadas sobre los mismos, a mí me han fascinado… “El cielo protector” (1990), la más célebre, es un deleite para los sentidos, llena de hermosas imágenes del desierto, pero ninguna se compara con el hecho de estar allí, levantarse y ver el hermoso amanecer en medio de los más absolutos silencio y soledad. “Nadie que haya pasado un tiempo en el Sáhara es el mismo que cuando llegó (…) Aquí, en este paisaje enteramente mineral iluminado por estrellas como llamaradas, hasta la memoria desaparece; no queda más que la propia respiración y el sonido del corazón latiendo. Se inicia en el interior de uno un extraño proceso de reintegración, en ningún modo agradable, y se puede elegir entre luchar con él e insistir en continuar siendo la persona que uno siempre fue, o permitir que siga su curso.” “El cielo protector” (P. Bowles). Nada más que añadir…


La serenidad de los hombres del desierto no es un mito… qué maravilla… y la ceremonia en la que consiste un quehacer tan sencillo como el hacer té, qué deciros :) Suelen decir… “El primer vaso es amargo como la muerte, el segundo es dulce como la Vida… el último muy dulce como el Amor.” Dicen ellos que lo que realmente importa no es el contenido del vaso, sino el contenido de la conversación mantenida alrededor del fuego. Ya no me cuesta creer que mientras esperan que el agua hierva, reciten un poema como el que sigue: “Un corazón que bulle de amor/ Hoy mi corazón bulle como un incendio/ Si tú quieres puedes poner un bol de agua a hervir / Tú puedes cortar un brazalete de plata con él.” Es cierto! Son seres muy románticos y mágicos… Nuestra experiencia en el desierto ha sido lamentablemente muy corta y nos han quedado ganas de más. Mucho más… Así que toca volver un día… Después de casi dos horas de travesía por el desierto montando en nuestros camellos (solos mi hijo y yo con un guía beréber adolescente), llegamos al atardecer a nuestra jaima, que no era nada parecida a lo que me imaginaba. Era mucho mejor! Allí nos esperaba Hassan con té y frutos secos en una mesa a lo alto de una duna, el sol poniéndose, el cielo oscureciendo, las estrellas asomando, y ese hombre sereno hablando con una perpetua sonrisa en sus labios. Nosotros estábamos cansados y hacia bastante frío, así que nos fuimos a dormir temprano ya que queríamos madrugar al día siguiente y deleitarnos con un amanecerán el desierto. Ver la jaima fue una enorme sorpresa, porque disponía de todas las comodidades de un hotel en medio de la nada… Camas con mullidos nórdicos, pica para lavarse, ducha y hasta un váter. Algo que por una noche no es imprescindible, pero que si vuestra estadía se alarga a más de tres o cuatro días, es altamente recomendable!


El amanecer al día siguiente espectacular… Esperamos al sol sentados en la arena, e hicimos algunas fotografías… y lo mejor: nos esperaban con un exquisito desayuno en lo alto de la misma duna. Simplemente bello. Y para finalizar mi relato deseo transcribir un proverbio del desierto que me encanta: Dos amigos caminaban en el desierto y en algún momento comenzaron a discutir y uno dio una bofetada al otro… su amigo afligido, pero sin decir nada, escribió en la arena: “hoy mi mejor amigo me dio una bofetada”. Siguieron andando hasta que encontraron un oasis, donde decidieron tomar un baño. El amigo que había sido abofeteado, estuvo a punto de ahogarse, pero el otro le salvó. Después de restablecido, escribió en una piedra: “hoy mi mejor amigo me salvó la vida”. El que había dado el golpe y luego salvado al amigo preguntó: “Cuando te lastimé escribiste en la arena y ahora lo haces en una piedra. ¿Por qué?” Él respondió: “cuando alguien nos lastima debemos escribirlo en la arena donde los vientos del perdón pueden borrarlo. Pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros, tenemos que hacerlo en piedra, donde ningún viento pueda borrarlo”. ¡Aprende a escribir tus heridas en la arena y grabar en piedra tus alegrías! No es precioso? Luego del desayuno preparamos nuestros bártulos para realizar la travesía en camello de vuelta a Merzouga, donde visitamos el “pueblo delos negros” y disfrutamos de un pequeño concierto de música gnawa, un género que representa antiguas canciones y ritmos espirituales islámicos del norte de África, con origen en la época de esclavitud, combinando poesía ritual con música y danza tradicionales en los que se repiten las mismas frases una y otra vez con la finalidad de provocar el trance.


25 de febrero de 2017

El gran Atlas: las kasbahs de Ouarzazate (Marruecos, Feb 2017)

Kasbah de Telouet
Dejamos atrás unos estupendos días en Marrakesh, para adentrarnos en el desierto, pasando antes por el impresionante Atlas. Los paisajes son espectaculares y la vista de los picos de la montaña nevados inigualable. Un mundo completamente distinto al de la bulliciosa y caótica Marrakech… la gente tranquila y amable nos espera siempre con una sonrisa, y a pesar de haber vendedores ambulantes, no te agobian como en la gran ciudad. Hicimos una parada en Duarnet, un pequeño pueblo beréber de montaña donde almorzamos exquisiteces culinarias en un hogar beréber, y ademas disfrutamos de un pequeño concierto de música tuareg en vivo, en un entorno inigualable. camino hacia nuestro primer destino en el Atlas: la ciudad de Dades. En Duarnet visitamos la Kasbah de Telouet, muy deteriorada por fuera, pero que esconde muchísimas maravillas artísticas en su interior. Es una ciudad de los siglos XVII al XIX construida por el clan Glaoui (cuyo miembro más notable fue Thami El Glaoui, conocido como “Señor del Atlas” y que fue Pasha de Marrakesh entre 1912 y 1956), que alberga casi trescientas estructuras en el interior de sus murallas y a las que se accede por una única y estrecha entrada. Nos pareció mucho más bonita que la más famosa Ksar de Aït Ben Haddou (conocida sobre todo por haber sido escenario de secuencias en varias películas). Seguimos nuestro camino hacia Dades, y hermosos pueblos beréberes, espectaculares valles, caídas de agua, y escenas de otras épocas, nos sorprendían constantemente… Por momentos, los picos nevados del Atlas aparecían imponentes ante nosotros, dando al paisaje cierto grado de magnificencia.
Kasbah de Touet
Kasbah de Telouet
Música tuareg cerca a la kasbah de Telouet
Kasbah Aït Ben Haddou
Y por fin llegamos a donde todos los viajeros que llegan hasta el Atlas, desean visitar. El Ksar de Aït Ben Haddou, impresionante ciudad fortificada de barro, ejemplo de la arquitectura del sur marroquí, es más bella por fuera (arreglada para las películas) que por dentro. Alberga casas modestas y otras no tanto, así como también áreas comunitarias (mezquita, plaza, fuerte, dos cementerios, judío y musulmán, santuario), las más antiguas de las cuales datan del siglo XVII. Es bastante pintoresco tener que cruzar un río para poder acceder a ella, pisando en bolsas de arena que los locales dispusieron para este propósito. Si bien la mayoría de sus habitantes se mudaron al otro lado del río, algunos aún continúan allí. Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1987, fue escenario de grandes películas como “Lawrence de Arabia” (1962), “La joya del Nilo” (1985), “La última tentación de Cristo” (1988), “El cielo protector” (1990), “La momia” (1999), “Gladiator” (2000), “Sahara” (2005) o “La reina del desierto” (2015). Pero a pesar de ello, como ya he mencionado antes, recomiendo vivamente una visita más larga a la Kasbah de Telout, con hermosos detalles arquitectónicos y artísticos en su interior, que la de Aït Ben Haddou no posee.
Kasbah Aït Ben Haddou
Kasbah Aït Ben Haddou
Gargantas de Todra
Ya en el Alto Atlas, cerca de la ciudad de Tinerhir, los ríos Todra y Dades excavaron un estrecho cañón que forma las Gargantas de Dades y de Todra. No os puedo explicar la grandiosidad de estos paisajes con sus colores y contrastes. Se comenta que los tonos rojizos de sus rocas areniscas cambian mágicamente en el correr del día… supongo que la “magia” es la luz, pero igualmente es cierto que el lugar es mágico. Está habitado por beréberes llegados en la década de 1850 de ciudades como Ouarzazate y Zagora. Muchos vendedores ambulantes tendieron sus puestos de ropa y accesorios beréberes básicamente, lo que resta un poco de autenticidad al lugar, pero supongo que es algo inevitable cuando el turismo es una importante fuente de ingresos. En realidad, toda la provincia de Ouarzazate esta plagada de kasbahs, la mayoría en un grave estado de deterioro, pero que para mi presentan una belleza autentica de colores y contrastes muy interesantes, que me llevaron a parar varias veces en encamino para tomarnos fotografías en ellas.
Gargantas de Todra
Vistas de carretera
Vistas de carretera
Vistas de carretera
Otras kasbahs por el camino
Otras kasbahs por el camino