13 de agosto de 2013

Ooparts. El “tornillo” de Serpukhov, Kaluga: Una crinoidea del Paleozoico (Rusia, Ago 2013)


Cuando corría el año 1996, un grupo de investigadores rusos de una organización llamada Kosmopoisk, dedicados al análisis científico de fenómenos insólitos (ufología, criptozoología, etc.) salió a la búsqueda de los fragmentos de un meteorito caído sobre la región de Kaluga, en Rusia. Jamás imaginaron lo que sucedería cuando, en vez de dar con algún resto meteórico, se encontraron frente a la presencia de un fósil, que parecía un tornillo, de aproximadamente unos 2 centímetros de largo. 
"Tornillo" de Serpukhov
Fósil de crinoidea
Tras recoger cuidadosamente las rocas incrustadas con el “extraño dispositivo”, y después de someter las muestras  a diversos análisis, los científicos determinaron que la antigüedad del tornillo se remontaba a la época en que los reptiles comenzaron a aparecer sobre la Tierra, hace unos 300 a 320 millones de años, y que dentro de las piedras, después de haberlo visto a través de rayos X, había por lo menos un “tornillo” más. Las explicaciones no se hicieron esperar: restos de una cultura extinta y desconocida hasta el día de hoy, alienígenas visitando la prehistoria del planeta, civilizaciones humanas del futuro viajando al pasado, a través del tiempo (este mismo grupo de investigadores trabaja también en una máquina para viajar en el tiempo), entre muchas otras hipótesis. Sin embargo, el verdadero origen del milenario tornillo podría ser bastante más mundano, según un grupo de paleontólogos que lo vincula con los restos del tronco de una crinoidea, un organismo marino (equinodermo) surgido hace más de 400 millones de años, muy prolífico durante el Paleozoico (periodo que se extendió durante unos 290 millones de años que se inicia hace 542 millones de años y termina hace 251 millones de años), y que actualmente logra sobrevivir en sus formas más evolucionadas. Las crinoideas se aferran al lecho marino mediante una especie de tallo, como si fueran una flor, en una cavidad de una roca, por ejemplo. Entre las múltiples formas que puede poseer el tallo, existió una especie -muy abundante durante la prehistoria- cuyo patrón fisonómico resulta idéntico al del fósil de “tornillo” hallado. Así, lo que hasta ahora fue considerado un objeto fuera de lugar y tiempo, sería en realidad el tallo de una crinoidea fosilizado hace millones de años. 
"Tornillo" del caso Tunguska
En todo caso, ya existían otros problemas antes de conocerse este resultado definitivo sobre el origen biológico del fósil. Para empezar, no se sabe con exactitud quién, cuándo, ni dónde lo encontró. El problema de la gran mayoría de los ooparts. Se habla de que fue 7 de octubre de 1996, que el grupo de investigadores rusos, el Kosmopoisk (Centro Internacional de Investigaciones para la Investigación Cósmica de Rusia), lo encontró mientras buscaban los restos de un meteorito en la región de Kaluga. Este grupo está teóricamente presidido por el ingeniero aeroespacial Vadim A. Chernobrov. Pero en su momento no había ninguna publicación que diera a conocer el hallazgo de una forma científica. Algunas fuentes indican, que no fue sino hasta el año 2009, que Alex Golubev envió una carta junto con unas fotografías del extraño objeto incrustado en una piedra al Laboratorio de Historia Alternativa (LAI). Tampoco en este caso la información es completa ni verificable: no se concreta la fecha exacta en que se envió esta carta (y sorprende que en plena era de internet y del correo electrónico se utilizase el correo postal para comunicar un hallazgo de estas características), no se indica la sede o, al menos, la web del laboratorio en cuestión, ni se aclara la identidad ni los motivos del autor de la carta que sacó a la luz el caso. Parece ser que esta piedra fue troceada de otra mayor con el fin de que sirviera como material de construcción en una población rusa llamada Serpukhov, situada en la región de Moscú, pero ignoramos las circunstancias exactas en que se produjo el descubrimiento. Fue de la fusión de estas vagas informaciones que se ha podido presumir que fue el grupo Kosmopoisk, el descubridor del objeto cuyo origen habría que situarlo en la población de Serpukhov, situada al sur de la capital rusa, no muy lejos de la zona de Kaluga
Fósiles hallados en la Península de Kamchatka
Pero la piedra que lo rodea, ha sido datada en 300-320 millones de años, desde hace ya mucho tiempo… por el año 2012. Al parecer la piedra fue sometida a diversos análisis en el Instituto Paleontológico de Moscú. En ellos se descubrió que el supuesto “tornillo” podría ser más bien una bobina ya que se trataba de una espiral insertada en una cavidad alojada a su vez en el interior de la piedra. Asimismo, ya entonces se habían hallado restos fosilizados de crinoideas, información que el grupo de investigadores prefirió ignorar. Para añadir más confusión si cabe a todo este asunto, el nombre de un tal Yuri Golubev (Alex Golubev sería el presunto descubridor o informante del “tornillo” que nos ocupa) aparece como el descubridor de un supuesto mecanismo con engranajes hallados fosilizados en una roca datada en unos 400 millones de años en la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia. O Golubev es un apellido muy común en Rusia, lo que facilitaría esta “casualidad”, o realmente hay que poner en duda la veracidad de estas informaciones. Por supuesto, esos “tornillos” son también crinoideas. En la foto superior, se ve otro “tornillo” rescatado del evento de Tunguska, que probablemente sea también una crinoidea. Como hemos comentado más arriba, las explicaciones han abundado desde la aparición del hallazgo (muy posterior al hallazgo en sí): restos de una cultura extinta y desconocida hasta el día de hoy, alienígenas visitando la prehistoria del planeta, civilizaciones humanas del futuro viajando al pasado, a través del tiempo… Tal como la ciencia formal (ortodoxa, o como se la quiera llamar), también la ciencia de fenómenos insólitos, prefiere a veces ignorar lo evidente, o las posibles explicaciones más mundanas y factibles, como es que ese “tornillo” sea en realidad el fósil de un tronco de crinoidea, y no el de un “tornillo”, ya que para colmo, el metal no se fosiliza. Pero obviamente, esta información, no interesa.  


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