Consideraciones en torno
a la noticia sobre el descubrimiento por parte de un equipo de arqueólogos
británicos de un nuevo geoglifo en Nasca, Perú.
Con titulares como “Arqueólogos descubren nueva figura en las líneas de Nasca”, ha salido en la
prensa, ya desde el mes de diciembre del 2012, hasta esta semana inclusive, y en
un buen número de medios informativos especializados, la noticia de que un equipo
de arqueólogos británicos, supuestamente registraron una nueva figura hasta
ahora desconocida. Esta figura, que es muy común en la pampa nazqueña, se trata
de un laberinto circular, o espiral y, dicen las noticias, fue hallada después
de cinco años de investigaciones.
En el último número de diciembre de 2012 de la
revista de divulgación científica Antiquity, los británicos Clive Ruggles (profesor
de arqueoastronomía en la Universidad de Leicester) y Nick Saunders (profesor
de antropología en la Universidad de Bristol) publicaron por primera vez los
resultados preliminares de los trabajos realizados en Nazca durante cinco años
(2005-2010). En este artículo (Laberinto desértico: líneas, paisaje y
significado en Nazca, en inglés), se presenta por primera vez esta figura con
forma de espiral. No obstante, y se aclara perfectamente en el texto, el
geoglifo no fue descubierto después de cinco años de investigación, sino que es
una figura que ya había sido detectada por ellos en 1984, hace casi 18 años.
Y no sólo eso. El
geoglifo del que se habla puede que no apareciera en los laboriosos planos de
la matemática María Reiche, los más completos publicados hasta la fecha. Sin
embargo, ya había sido registrado antes, durante el año 2012, en el plano del
proyecto sobre Nazca del español Carlos Hermida. Es más, el japonés Masato Sakai (U. de Yamagata), lleva años trazando el
plano con apoyo de imágenes satelitales.
Por otra parte, os
preguntaréis, qué hacía una noticia imprecisa en una publicación como
Antiquity. Pues que la noticia, que luego ha derivado en esos brevísimos
resúmenes que nos llegan cada día, no habla específicamente de ese geoglifo,
sino que apenas se le menciona, dentro de un estudio muy amplio que abarca, eso
sí, cinco largos años de investigaciones que incluyen prospección, inventario e
investigación de una gran superficie de la pampa, combinando el mapeo usando
imágenes satelitales, con la experiencia que implica la investigación sobre
terreno, caminando para observar artefactos de superficie (básicamente
fragmentos cerámicos), y excavando para examinar la estratigrafía.
Sobre la función del
geoglifo en particular (de 4 km de diámetro), Ruggles y Saunders aún no han
llegado a una conclusión determinante, sin embargo presumen que fue elaborado
por motivos místicos o de culto religioso. Además, su trazado irregular sugiere,
siempre según los autores del artículo, que no fue pensado para que pudiera
verse desde el aire.
Con estas aclaraciones, no pretendo ni mucho menos desacreditar los medios que diariamente y de forma incansable nos informan de las últimas noticias en ciencia y tecnología, pero sí llamar atención a los lectores sobre la importancia de contrastar datos y profundizar en los temas que más nos interesan, para obtener una visión más amplia y realista de los mismos.
Ruggles, Clive y Nicholas J. Saunders.
Desert labyrinth: lines, landscape and meaning at Nazca, Peru. Antiquity Vol. 86, 334:1126-1140. 2012
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